
Desde los 40’s, la tradición refresquera estaba marcada por los Jarritos, los Lulú y los refrescos Pascual (Boing), siendo estos últimos identificados por mascotas plagiadas, es decir copiadas, al más puro estilo mexicano del “me gusta esto y esto le pongo”.
Según me estoy enterando gracias a Brief Blog, la cooperativa refresquera que es dueña de esta marca acaba de perder el juicio por plagio que Disney emprendió contra ella, pues ellos son dueños de Donald, que en México era entonces conocido por “Pascual”.
Siendo así, tienen que reetiquetar. El nuevo “logo” o mejor dicho, mascota, es otro pato, según uno de los miembros de la cooperativa “más moderno”, sólo por llevar una gorra puesta hacia atrás.
Leo en Invertia:
“Ya tenemos un pato más moderno”, presumió uno de los líderes de la cooperativa, al encabezar la participación de sus trabajadores en las marchas del Día del Trabajo en el Zócalo.
El nuevo emblema, un pato tocado con una gorra con la visera hacia atrás, fue elegido tras un concurso entre hijos de la cooperativa, a los que se pidió diseñar el nuevo emblema de la refresquera.
La cooperativa utilizó la imagen del pato Donald desde 1940.
Lo interesante para mi, es que pudo detectar muchas prácticas de la cultura publicitaria mexicana en este caso:
- Si una persona identifica su marca con algún personaje que “le guste a los niños” o a cierto sector, entonces va a querer a ese personaje como símbolo.
- Esa persona va a querer plagiar o copiar ese icono para representar su marca, compañía o proyecto. Va a casarse con esa idea y si no puede usarlo tal cual es, va a intentar modificarlo “un poco” para evitarse problemas con los propietarios de la otra idea o icono.
- La persona en cuestión pedirá cotizaciones a profesionales para hacerle el trabajo sucio, porque “quieren hacer algo moderno y profesional”.
- El “cliente” rechaza las cotizaciones, pues cree que los “pseudoprofesionales” son una bola de tramposos que intentan “hacerse ricos con un solo cliente”, total, si nomás es un dibujo ¿por qué cobrar $1500 dólares por hacer un dibujo? Si hasta su hijo puede hacer eso… hey, esperen…
- El dueño le pide a su hijo que haga el dibujo “para apoyar a las nuevas generaciones”. Además él mismo manejará su marca. ¿Qué tan difícil puede ser, si él la conoce desde hace tantos años?
Esto sucede en cada caso. Acá en Veracruz existen marcas como el “Pollo Feliz”, que no es otra cosa si no un simple pollo rostizado, pero plantado en franquicia. Ha funcionado, pero cuando alguien quiere abrir ahora una pollería, lo que hace es usar variantes del mismo nombre y logo de la competencia. Además se lo hacen ellos mismos, aunque no sepan dibujar. Le encargan la realización a cualquiera, total, trabajo es trabajo y el chiste es ahorrar.
Moraleja: El diseñador creativo tiene que buscar clientes que valoren la creatividad, cueste lo que cueste y dejar los “trabajos sucios” a los hijos de quienes viven a expensas de la copia, el plagio y las ideas desgastadas. Creo que si dejamos que se peleén esos trabajos habrá menos competencia por hacer las labores verdaderamente creativas.



May 3rd, 2007 at 22:23
Orales… interesante, sabia de eso a medias…
Saludos.